Europa entera suponía que los
dos importantes discursos de sus principales dirigentes Merkel y Sarkozy conseguirían
poner de relieve la determinación de Francia y Alemania de llegar a una
resolución de la crisis del euro. En cambio, sólo han conseguido poner de manifiesto la
profunda división entre Francia y Alemania. Tanto Angela Merkel como Nicolás
Sarkozy coinciden en la gravedad de la crisis y en la necesidad de introducir
cambios en los tratados europeos y una nueva disciplina fiscal.
Sin embargo, los dos líderes siguen estando más
distanciados que nunca sobre cómo conseguir este objetivo. Este es el punto
negro que siempre acaba poniendo en dificultades a la Unión Europea, es
imperativo encontrar una política común que englobe en un perfecto equilibrio
lo mejor y más sabio de las dos tendencias que imperan en la sociedad europea, la
parte latina y la nórdica, representadas por Francia y Alemania respectivamente en la
actualidad.
El discurso pronunciado el jueves por el presidente
Sarkozy, hizo hincapié en la primacía del estado-nación y en que la disciplina
fiscal debe conseguirse a través de acuerdos intergubernamentales. En cambio,
la alocución de la canciller Merkel insistió en la convicción de Alemania de
que un sistema en el que los pecadores sigan juzgándose a sí mismos, carece por
completo de la disciplina necesaria; en su opinión, sólo entregando el control
de la normativa fiscal a un organismo supranacional como la Comisión Europea se
puede garantizar el cumplimiento de los objetivos nacionales.
En esta dualidad yo me inclino por la teoría de la
canciller, pero no me parece correcta la forma de ejecución que pretende
implantar, porque si bien la idea es a mi modo de ver la correcta, no lo es en
su desarrollo, lo que no puede pretender Alemania, es que todos los demás componentes
de la euro zona repliquen el presupuesto alemán, porque no hay otro país en la
zona con las características de productividad y saldo positivo en su balanza
comercial. Estoy de acuerdo que las naciones euro deben de ceder su soberanía económica
y fiscal a la Unión Europea, pero esta nueva jerarquía, lo que no puede hacer
es copiar lo que hace Alemania y obligar a reproducirlo a los demás si no que
es posible que esta unificación deba de obligar a Alemania a cambiar algunos
aspectos de su economía en favor del equilibrio general.
Dada la distancia entre las dos partes, puede que sea
demasiado pedir que alcancen una posición común sobre los cambios que deben
introducirse en los tratados o sobre los nuevos protocolos. La verdad es que
hay un punto de necesidad perentoria para ambos en que se verán obligados a
consensuar sus planteamientos, porque las dificultades genéricas de la euro
zona ya les afectan a los dos. La solución está como siempre en el punto medio,
hay que ceder o unificar como se quiera llamarlo la política euro en una sola
mano, porque no olvidemos que el euro es una sola divisa común luego es que esa
definición obliga a que una moneda común, tenga una fiscalidad y una economía de
base común.
El presidente del BCE, Mario Draghi pronunció el
jueves un discurso que pudiera resultar bastante más importante que los ya
mencionados. El italiano aseguró que el banco central estaría dispuesto a
considerar una serie de medidas extraordinarias, aunque sólo cuando los líderes
de la eurozona adoptaran los pasos necesarios para garantizar la disciplina
fiscal. No está claro lo que se necesitaría para satisfacer al BCE, aunque lo
que sí es evidente es que, si no está satisfecha, la entidad volverá a exponer
a los líderes a merced de los mercados hasta que uno de ellos dé su brazo a
torcer.
Angela Merkel deberá tener
en cuenta hoy dos aspectos muy significativos a la hora de equilibrar las
discusiones con Sarkozy: uno que la producción del sector privado de Alemania
se contrajo en noviembre por primera vez en más de dos años, con un crecimiento
moderado en el sector de servicios que no logró compensar el debilitamiento de
la actividad de fabricación. Eso es un claro síntoma que su mercado de cercanías
es de vital importancia para la economía alemana, si Europa se para Alemania se
para, y el otro aspecto a tener en cuenta es el reflejo político que Alemania con
su intransigencia y soberbia está dando, tanto al resto de europa como al
mundo. Este hecho le ha valido a Angela Merkel un rapapolvo exquisito por su exposición,
por parte de Helmut Shmidt que a sus 92 años ha pronunciado un discurso que le
ha enseñado a la canciller, que y porque Alemania es lo que es.
Hoy y en definitiva durante
todos los eventos que esta semana se han de suceder, la Unión Europea y
principalmente su motor la zona euro deben encontrar el punto de equilibrio
final, pero no solo para salir de la crisis actual, sino para seguir el camino
definitivo hacia la conversión de gran potencia mundial que nos corresponde, no
habrá más oportunidad de conseguirlo si no se hace ahora europa quedara absorbida
por la fuerza de los bloques económicos que se están consolidando en el mundo.
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