miércoles, 2 de mayo de 2012

LA REALIDAD ECONOMICA DE ESPAÑA EMPUJA LA INDEPENDENCIA DE CATALUNYA



Las circunstancias a veces dan las señales oportunas para el inicio o la consecución de metas o proyectos, que larvados esperan una oportunidad propicia o menos conflictiva para llevarlos a término. Este es el caso de la ya muy reclamada independencia o segregación de Catalunya de la unidad de España.

Hoy leo en “La Vanguardia” de nuevo la declaración de La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que ha vuelto a pedir una revisión del Estado autonómico aduciendo que "cualquiera que nos mira sin conocer el sistema piensa que si somos lo suficientemente derrochadores para mantener 17 comunidades, que son como mini estados, es ahí donde esta nuestro déficit estructural.

Le atribuye a este sistema el aumento del número de funcionarios y el encarecimiento de la gestión de los servicios. Sin embargo lo que ignoran es que "El Estado autonómico se crea para tratar de integrar mejor a Catalunya y País Vasco, en la nación española cosa que no se ha conseguido por desgracia. Aunque ningún político me ha apoyado, todos saben que hay que reflexionar sobre esto. No hay más remedio que ahorrar en Administración", ha reconocido.

Tiene esta interpretación una aplastante lógica y diré mas aunque solo sea mirándolo por el lado económico del ahorro de costes lo apoyo, pero es que la reconstrucción de un estado español más centralizado con la única diferenciación de dos polos autonómicos verdaderamente diferenciados y actuando como motores económicos ayudaría mucho al desarrollo de la  recuperación económica de España.

El carácter poco beligerante y , más calculador que impaciente de los catalanes, siempre ha sido un freno ante la posibilidad de entrar en un conflicto de intereses entre España y Catalunya, siempre ha habido aquella presión que nos decía, “mejor malo conocido que bueno por conocer”, y además siempre estaba al quite España para apagar el fuego independentista, con concesiones, promesas, y reconocimientos que puestos en el fiel de la balanza la política  catalana, apaciguaba los deseos de segregación.

Este equilibrio ha muerto por completo hoy en día, por un lado la crisis económica y por el otro la dictadura creciente de la derecha involucionista española, da a mi modo de ver, la señal inequívoca de que ahora o nunca. Si nuestros políticos y nuestra sociedad son realmente lo que dicen ser, nacionalistas catalanes, ahora es la hora porque estamos en una nación que se hunde irremediablemente al pozo de la exclusión social europea igual o más que Grecia y o lo remediamos o nos vamos detrás.

España es ahora una nación gobernada por el nacionalismo español más cercano al imperialismo dictatorial y centralista, cuya única opción es mantener un solo foco de atracción, reuniendo en él, todas las fuerzas económicas, y la gestión de los derechos sociales, en resumidas cuentas España, la España única que ellos quieren, y desde allí mostraran al continente que aquello es España, y lo demás permanecerá un tanto oculto, tapado por la magnificencia de un centro gravitatorio que dará la imagen y los números estadísticos adecuados.

La prueba fehaciente es la composición de los Presupuestos Generales del país, en donde queda bien claro que todo el esfuerzo de España, en la que de momento estamos incluidos, va hacia el centro como siempre y al noroeste lugar de origen del presidente del gobierno. Europa les felicita, pero mientras Catalunya se muere de inanición y eso a los consejos de la unión no les llega, solo reciben el mensaje de que España irá bien, pero que España, me pregunto yo.

Si analizamos la realidad, está claro que el desvío de los conceptos contabilizados  en los presupuestos dejando a Catalunya completamente al margen, no obedece solo a que nos tengan más o menos manía desde el gobierno del PP, sino que saben que la ventaja económica y social que mantenemos los catalanes, está todavía muy por encima de la que pueden ofrecer desde una España completamente sin control y arruinada, así que está claro lo poco que el gobierno central pueda recoger, todo va hacia España central,  Catalunya ya tiene bastante.

Esta realidad nos indica que estamos en la necesidad de separarnos, que no necesitamos para nada a una España tan distinta a nosotros, o nosotros tan diferentes de ellos, que hasta en los presupuestos nacionales así lo reconoce, no nos pueden amenazar con nada, este sistema de la amenaza de intervención de calamidades y pobreza, ya no sirve, que nos van a hacer, no nos van a apoyar sus bancos, y que, están todos sin recursos y buscando desesperadamente una restructuración que no llega, mientras que los nuestros están ya salvados y reestructurados, nos van a cerrar su mercado, bueno ya exportaremos a Francia a Alemania al resto de Europa  y a Portugal.

Que puede ocurrir de malo que no podamos soportar, nada de nada, la debilidad de España (no incluyo Madrid) es mucho mayor que la de una Cataluña independiente, fíjense si no: desde aquí podríamos poner en marcha de una vez el corredor mediterráneo, eso sí, solo el tramo catalán, desde Tarragona a Róterdam lo imaginan, porque la financiación europea es al corredor no a España, y terminar por fin el AVE a Francia.

Y porque no privatizar la red hacer pagar peaje para pasar por la infraestructura catalana, para mejorarla porque lo que hoy existe esta que no se sostiene, podríamos poner a nuestro aeropuerto como un aeropuerto verdaderamente internacional, indispensable para el incremento internacional de la actividad industrial en nuestra pequeña nación, esto es mucho más fácil porque está más preparada para reactivarlo que en todo el resto de España.

Es evidente que una sociedad de poco más de siete millones de habitantes y con el potencial industrial, comercial, turístico, y su situación estratégica con el primer puerto de mar del Mediterráneo, comunicada a europa por Francia,  con una historia y cultura de alto nivel europeísta y de reconocimiento internacional, le sería mucho más fácil establecer unos reajustes económicos y a la vez una reactivación de su PIB mucho más rápidamente.

Catalunya tiene esta posibilidad, que no la tiene toda una nación de 40 millones de habitantes, en la que básicamente su potencial económico se inscribe todo en su capital, esto es la realidad que además el PP quiere mantener y consolidar, por medio de su mayoría absoluta, está minando el estado de las autonomías lo está haciendo a conciencia ya desde hace tiempo, sino porque las peores son precisamente muchas de las que ya gobernaba, estando el partido en la oposición, así hundió mas al gobierno y a la economía del PSOE, y ahora recogerá los frutos desmontándolas una por una, para volver a la unidad de España sin que parezca un desacato a la constitución.

Además aquí no se trata de entablar ninguna batalla entre España y Catalunya no es necesario, lo que se trata de lograr una separación interesada para ambas partes, una separación de intereses de política y de gobierno, no hay que pensar en cierres de fronteras ni en visados de entrada o de permanencia, no se trata de eso, simplemente de dejar por parte de España la libre administración y nacionalidad de Catalunya, y por la reciproca  la libre convivencia y establecimiento de pleno derecho de los españoles que considerasen oportuno venir y establecerse en la nueva nación.

Catalunya debe tomar ya una decisión inaplazable, si es cierto que sus políticos sienten la catalanidad de su origen y la de la mayoría de su sociedad, hay que entablar ya de una vez la negociación con España y la UE, para plantear nuestra pertenencia a la unión y tirar adelante un proceso de segregación, bien de acuerdo con España, o de forma unilateral, y si no se aprovecha esta ocasión, les ruego a mis políticos estos que se erigen nacionalistas,  y que se quejan del trato que recibimos, que se callen de una vez y para siempre.

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