sábado, 5 de mayo de 2012

UNAS PEQUEÑAS CUENTAS PUEDEN EXPLICAR UNAS GRANDES RAZONES



Últimamente en los artículos que he publicado haciendo referencia a la sensación de que en Catalunya se está exteriorizando cada vez más  en la sociedad catalana, las reclamaciones por un lado de independentismo total, y /o cuando menos de un nuevo sistema fiscal independiente y que sea administrado por Cataluña, he hecho uso de una cuestión indiscutible e incomprensible para mí. Esta cuestión es la siguiente: si a España le incordia sobremanera el hecho catalán, pues es motivo de furibundas críticas tanto en la prensa, como en la sociedad  más nacionalista, así como  en los repetidos gobiernos de España, ¿por qué se prefiere mantener este incordio? Usando para ello,  innumerables y peregrinas excusas políticas y civiles, porque no desprenderse de él. Máxime cuando los causantes de este problema así lo desean.

Parecería lo más normal que ante estas posturas tan claras, se debería de llegar a un consenso lógico, máxime cuando las partes en cuestión no presentan ningún contencioso de violencia ni malos modos todavía. ¿Por qué quiere ser diferente Catalunya? pues hay varios motivos, uno su sentimiento nacional propio de siempre y que a pesar de los intentos de anularlo e integrarlo a la cultura y sentimiento español, no se ha conseguido ni por la fuerza de una dictadura, ni por los trapicheos políticos de una joven democracia. Y el segundo motivo, es la certeza de  la sociedad catalana de que no solo te quieren anular sentimentalmente, sino que lo hacen económicamente usando y abusando por  ley, de la condición, de la forma de ser, y de hacer, de la sociedad y la cultura industrial y comercial  de la iniciativa de la nación catalana.

Por eso hoy se comenta que el presidente Rajoy y el presiden Artur Mas se reunieron fugazmente en Barcelona, aprovechando la clausura de la reunión del BCE en la ciudad condal y que Artur  Mas, le refirió la necesidad de solventar los aspectos más económicos que político sociales, entre España y Catalunya, porque la realidad como siempre digo, no es tanto que no se quiera formar parte de España, sino el que esta circunstancia, nos envilezca  a los ojos de muchos españoles, y nos empobrezca y coarte en nuestro desarrollo económico y social.

Está claro que el problema está ahí en la economía, y porque España no cede, porque no escucha, porque fuerza la situación con su poder legal, dificultando toda clase de intentos de solución  por medio de equilibrios políticos, difíciles de explicar con tal de no dar salida ni a acuerdos económicos ni a separaciones amigables, y sacarse de una vez la piedra del zapato que molesta cada vez mas, pues esta es la explicación:

España tiene a fecha  30/03/2012 un PIB de   1.060,000 millones de € más o menos lo que con una población de 47.2 millones de habitantes resulta un PIB per cápita de 22.457,63 €. Catalunya tiene reconocido un PIB de 195,286 millones de € más o menos es decir representa un 18,42% del PIB español y con una población de 7,5 millones de habitantes correspondería un PIB per cápita de 26.038,13.

Resumiendo si Catalunya se separase de España o se administrara directamente se retiraría del montante del PIB español el PIB catalán, lo que situaría en 864.714 millones de € el PIB español, esta condición rebajaría el PIB per cápita de España a 21,781 € consecuencia de dividir el PIB por 39.700,000 habitantes netos, esto significa que desprenderse de Cataluña haría bajar la riqueza de España un 3% la cosa empieza a tener sentido verdad.

Podrán esgrimir los furibundos detractores de llegar a cualquier acuerdo, que Catalunya  sola no sobreviviría, que las catástrofes económicas serian su fin, que los productos catalanes no serian bien venidos en España etc. etc. pero esto está por ver,  porque igual es todo lo contrario, la agilidad comercial de un país con las condiciones industriales, turísticas, con estructuras de nivel internacional con prestigio y marca consolidadas mundialmente, quizás las perdidas del mercado español, las llenaría con los mercados internacionales, no se puede asegurar, lo que sí es una realidad es que España defiende con uñas y dientes un 3% de su PIB.

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