miércoles, 23 de septiembre de 2015

SIEMPRE LLUEVE SOBRE MOJADO



Malos presagios para el continente sudamericano. Un estudio publicado esta semana por la reaseguradora Coface prevé un escenario complejo y “una futura cadena de insolvencias” debido, entre otras cosas, a la caída del precio de las materias primas. A escala macroeconómica, las economías de América Latina en su conjunto caerán este año un 0,2%, el primer descenso desde 2009, cuando estalló la crisis de las subprime.

Lo que llama más la atención es que la casi totalidad de las grandes economías del continente registrarán números negativos. A parte el caso de Venezuela (con una contracción del 7%), destaca la situación de Brasil, cuya economía experimentará este año una contracción del 2,5%. Si se confirmara, sería la primera vez en 85 años que la economía brasileña registra dos años seguidos de crecimientos negativos. Asimismo, hay que recordar que la séptima economía del planeta tiene una calificación de la deuda como “especulativa” por parte de las agencias internacionales. Las únicas excepciones en este contexto negativo serán Chile y Perú, que apuntarán unas ganancias modestas este año.

“El PIB de la región se ha ralentizado desde el 2011 y en 2015 tampoco las cosas serán diferentes. No se espera que los precios de las materias primas aumenten en un futuro próximo y estas bajas cotizaciones están teniendo directamente impactos negativos en las balanzas comerciales y en las inversiones privadas. Las caídas en las inversiones públicas y en el gasto de los gobiernos, debido a menores ingresos fiscales, son también efectos colaterales”, escribe Patricia Krause, economista de Coface.

Si se pasa a examinar en detalle la situación por sectores económicos, entonces el cuadro es todavía más preocupante. Prácticamente la totalidad de las actividades está en situación de “elevado riesgo”. La crisis no sólo está en los palacios de gobierno o en la ley de presupuestos: ha llegado a las mismas empresas. Aquí va el análisis en detalle.

-En el sector agroalimentario, también hay que registrar las consecuencias de la mala meteorología, debido a la llegada de El Niño. El desplome de los precios de la soja y el aumento del coste de la importación de fertilizantes (las divisas nacionales se han desplomado en los últimos meses y todavía no se ha revaluado el dólar USA) han pasado factura.

-En el sector textil, las empresas descuentan una falta de competitividad. Hasta ahora las firmas podían aprovecharse de los productos procedentes de China, pero la depreciación de las monedas de varios países de la región ha aumentado el precio de los materiales y productos terminado.

-En el sector siderúrgico, hasta ahora el continente esperaba poder vender acero y cobre a China. Pero las dificultades del gigante asiático han trastocado los planes. La creciente debilidad de la industria nacional, en particular en Brasil y Argentina, no está siendo suficiente para compensar la menor demanda.

-En la automoción, salvo la excepción de México, desde hace años focalizado hacia la exportación, las dificultades son especialmente llamativas en Brasil y Argentina. En los primeros seis meses del año la producción brasileña de automóviles ha bajado un 21% en ventas y se ha reducido un 25% la plantilla del sector. El mercado interior está muy tocado debido a la crisis económica y menores salarios.

-En la construcción, la burbuja inmobiliaria en Brasil ha pinchado y en estos momentos hay un exceso de oferta. Los tipos de interés están aumentando y los bancos están empezando a cortar el grifo de la financiación en muchos países. En resumen, el cuadro en América Latina es muy incierto.

Las empresas españolas que tienen ingentes inversiones en el área habrán tomado nota de ello. Y prepararse para lo peor es una situación que respecto a al problema catalán no ayuda en absoluto si a las malas previsiones de los mercados sudamericanos se une la posible independencia catalana la economía española puede tambalearse peligrosamente lo que provoca posiblemente el acelerón de ataques sin lógica ni coordinación del gobierno, bancos, empresas y políticos españoles contra Catalunya de esta semana.

Si España no negocia con Catalunya y se produce una rotura no amigable que pueda provocar un aislamiento total entre las dos economías la catalana y la española y a las empresas españolas que ahora basan sus cuentas de resultados en los mercados sudamericanos se hunden el PIB español puede poner en riesgo la relación “Deuda / PIB” que ya es prácticamente de 1 a 1 lo que  inevitablemente llevaría a una recalificación crediticia de España como se dice siempre llueve sobre mojado.

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