miércoles, 24 de febrero de 2016

AUNQUE LA CRISIS SE VISTA DE SEDA CRISIS SE QUEDA

Y esto se pone de manifiesto con los datos del cuarto trimestre del año pasado, que muestran una interrupción del crecimiento. La demanda interna fue sólida, contribuyendo a un crecimiento de 0,8 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB, pero el comercio perdió 0,5 puntos. Las exportaciones cayeron un 0,6% en el último trimestre del año frente a los tres meses anteriores. Destaca también que las exportaciones descendieran un 0,6% en el último trimestre del año frente al trimestre anterior. Además, las exportaciones de productos cayeron aún más, un 1,7%.
Eso contradice la idea de Alemania como potencia exportadora y el concepto de que las exportaciones son las que han mantenido su economía en pie. De hecho, en los últimos tres años, ha sido la demanda interna la que ha dado un impulso al crecimiento de Alemania, no las exportaciones. El dato contrasta con la etapa anterior a la crisis. Esto hace que cobre sentido la idea que defiende un ajuste del modelo económico alemán. Pero no debemos quedarnos en Alemania es necesario cambiar el modelo económico de toda la UE y yo mantengo que de la economía mundial.
Es cierto que el telón de fondo global tampoco resulta muy alentador, lo que coincide con el mensaje de los datos del índice IFO del sentimiento empresarial. Aunque las empresas alemanas parecían satisfechas con las condiciones actuales, las expectativas sufrieron una fuerte caída, y los fabricantes fueron los que expresaron una mayor preocupación. Esto es porque ha llegado a Alemania al corazón de la UE, los efectos de la globalización mundial, tanto en su vertiente productiva como en la económica. Hoy empezamos a ser todos iguales y cuando esto sucede todo se iguala en el rango más bajo porque es el que más abunda y por lo tanto el que acaba imponiéndose y masificando la globalización.
La globalización no va globalizar una sociedad rica, sino una sociedad escasamente suficiente, va a igualar los estándares de desempleo nunca el pleno empleo, establece una economía de supervivencia nunca de expansión, entre otras cosas porque el mundo no es de goma de mascar y no se puede ir estirando o hinchando a gusto de cada cual, si se hace al final revienta y se te pega en tu propia cara. La globalización es magnífica mientras se implanta, pero una vez completada, el circulo se para no puede seguir globalizando más el estancamiento es entonces irreversible.
Esto pone de relieve el reto actual en materia política: ¿Cómo deberían responder los políticos a los problemas globales? Tras la crisis global de 2008-09, la recuperación ha sido irregular precisamente porque rara vez ha sido global. Primero golpeó la crisis de la eurozona; luego salieron a la luz problemas en los mercados emergentes, con China a la cabeza; ahora, la preocupación gira en torno a que las decisiones en materia de política interna en EEUU sean satisfactorias. Pero podrían no resultar eficaces si no hay coordinación.
Porque globalización no significa coordinación sino todo lo contrario, para conseguir la globalización actual del mundo, este se ha desequilibrado en muchos aspectos, se ha desequilibrado la producción industrial, se ha desestabilizado la Banca universal, el Petróleo, la política se enfrenta a nuevos y desconocidos problemas sociales, en definitiva, hemos globalizado la industria con los parámetros de una economía de un mundo no globalizado, pero sobre todo hemos creado una serie de problemas nuevos que no tenemos ni idea de cómo resolverlos.
Y esto es lo que hoy está llegando a los motores del mundo y parándolos, tenemos una UE que no arranca, en que su motor Alemania ya no da más caballos de potencia para poder arrastrar al resto de la Euro zona y esta a su vez a al resto de la UE y lo mismo pasa en los EEUU, según apunta la agencia Bloomberg, haciéndose eco de los datos proporcionados por Moody's Analytics, Alaska, Dakota del Norte, West Virginia y Wyoming ya encadenan dos trimestres consecutivos de contracción de su actividad económica, lo que confirma una recesión en dichos estados.
De hecho, según los últimos datos actualizados consultados por este periódico en el Buró de Análisis Económicos (BEA, por sus siglas en inglés), en la primera mitad de 2015, tres de los estados arriba mencionados ya registraron una recesión de su PIB. En el caso de Dakota del Norte, su economía se contrajo un 10,4% en el primer trimestre del año pasado y un 1,2% entre abril y junio. West Virginia registró un crecimiento negativo del 7,7% y el 2% respectivamente mientras Wyoming se contrajo un 6,1% y un 2,3%. Sin embargo, Alaska registró una expansión del 5,2% entre enero y marzo del año pasado y del 0,4% en el segundo trimestre.
"Los indicadores de la actividad económica y financiera siguen presentando una debilidad a corto plazo de la producción", señalaba Joseph LaVorgna, economista de Deutsche Bank, en un informe a sus clientes. "La tasa de crecimiento en la producción industrial y en las ventas minoristas se sitúa en estos momentos a un nivel histórico consistente con el de una recesión", avisaba. Entre los principales bancos estadounidenses se descuenta en estos momentos un 20% de probabilidades de que la economía sufra una recesión en 2016 aunque entre los inversores este porcentaje asciende hasta el 50%.

Pero como dije y mantengo, no hay una recesión según se entendía esta circunstancia hasta ahora y no hay recesión, porque cada vez se fabrica más, se crea más, se consume más y, sin embargo, los números y los especialistas en economía temen una recesión general y esto ocurre porque lo que está pasando es que retrocede. Lo que sí está en recesión es el poder adquisitivo de la sociedad en general y la facilidad de hacer negocios con beneficios y retroceden las ratios de producción por obrero o empleado, con ello retrocede el empleo para buscar equilibrarlos y esto produce más desempleo y aunque haya más consumo estadísticamente. Hoy hay más personas que no pueden consumir y menos que consuman más, con todo ello retrocede el bien estar social, y la economía y la política, lo enmascara diciendo que hay crisis y recesión. 

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